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El contenido y cambios del Centro histórico

Rubén Cantú Chapa

Nunca una visita al Centro Histórico de la ciudad de México está ausente de una intención social, de un compromiso relacionado con el trabajo, la gestión administrativa o el comercio. También, al sitio se le ve a manera de reconocimiento, por el interés de sentir y recordar el pasado legendario y tradicional mediante las imágenes urbano-arquitectónicas testigos de la historia. Más todavía, se asiste al lugar en busca de revelaciones mediante la adquisición de publicaciones o mecanismos e instrumentos de computación para lograr la demanda social de información y el conocimiento.

El visitante no omite el contexto del lugar central para su estancia o como medio para orientar la dirección rumbo a otros sitios de la metrópoli. Es el punto de referencia y ambiente geográfico, social, político, económico, histórico y cultural de la ciudad y la nación. Están ahí las raíces históricas de identidad nacional que no logran ni conseguirán someter la globalización liberal y neoliberal, que recorre desde hace algunas décadas el mundo contemporáneo.

Desde el último tercio del siglo XX, el Centro Histórico de la ciudad de México se ha caracterizado por ser el espacio urbano actor de las demandas sociales más sentidas, tanto de la metrópoli capital del país como de las diversas entidades federativas y de la nación. Ahí se ejerce el uso público de la razón, la legitimidad de los movimientos sociales y la crítica al orden establecido, como la mayor expresión local medio ambiente global que trajo consigo el neoliberalismo del sistema mundial.

Como sitio depositario de la historia, de gran valor patrimonial y cultural se han manifestado una y otra vez las vastas dificultades de la economía y la política. Es ahora y desde hace más de tres décadas, el Centro Histórico Crítico que enfrenta e impugna al sistema imperante. Así lo muestran las incesantes movilizaciones y conflictos sociales ahí expuestos aunados al ambiente sociourbano, aparecido poco antes de terminar el milenio.

El carácter crítico se revela por la conjunción de la sociedad civil y el espacio urbano-histórico cultural de identidad nacional como en ningún otro lugar de la ciudad, con singular impulso en épocas de crisis, por la historia que representa el lugar de gran connotación nacional, que estimula a la vez tanto la identidad de la organización social como la política solidaria en los diversos movimientos sociales.

La naturaleza del Centro Histórico Crítico forjado por las actividades reivindicativas y contestatarias en ascenso de la sociedad civil extendió su impugnación a los diversos poderes de la nación; lo mismo al Poder Ejecutivo, como al Legislativo y al Judicial. La esencia protagónica del espacio patrimonial de las demandas sociales, de manera inédita, es un acontecimiento que forma parte de la historia y es el juicio censor permanente que las clases y sectores de la población hacen al Estado pues no sólo describe la realidad, también la crea y la expresa, y a la vez la objeta. El escenario urbano-arquitectónico testigo de la historia, es el lugar donde se realiza la vasta oposición e impugnación a las políticas de la administración pública cada vez más alejadas de la sociedad. El Centro Histórico es historia y hace la historia por la sociedad civil que ahí escribe sus inquietudes sociales, económicas, políticas y culturales.

El escenario más antiguo de la ciudad de México puso al descubierto la insustentabilidad del sistema y la ineficiencia de la macroeconomía, así como el deterioro de las políticas públicas del Estado mexicano. Su mayor protagonismo, metafóricamente dicho, fue la exhibición de la carencia de legitimidad del Estado, pues los diversos poderes se alejan cada vez más de sus representados. Es el espacio urbano de los últimos tiempos, donde se revela la más grande de la crisis del Estado que raya cada vez más en la ausencia de legitimidad, pues ésta se expone en cada acto de protesta, en cada marcha y manifestación de ideas por las avenidas y calles de la ciudad. Ahí se expresaron los resultados sociales derivados de la desregulación de la economía y la privatización de la mayor parte de las empresas estatales y la disminución sustancial del gasto social en sanidad y educación. Es el resultado del proyecto neoliberal de “reducir el Estado y privilegiar el mercado” e incrementar la dependencia del exterior.

El ambiente consagrado en el sitio histórico es su valor ético al criticar las políticas económicas de marginación social, de desempleo y subempleo crónico, que obligan a millones de mexicanos a emigrar a Estados Unidos. La carga moral de idealismo que llevan las manifestaciones sociales muestra el ambiente de relaciones sociales y de carácter político de las concentraciones humanas que asume el hecho histórico de expresión social.

Al escenario anterior, cargado de un contexto de descomposición social expresado en la corrupción, simulación e impunidad de la casta gobernante durante más de tres décadas, no la soportó la población en su conjunto. Las diversas clases sociales decidieron un cambio severo de manera pacífica por una transformación mediante la votación contundente en 2018 que inició una etapa histórica, ahora en proceso. Con el 70 y 80 % de apoyo social; los actuales gobernantes modificaron y homogenizaron la geografía urbana con magnas obras, principalmente en el centro y sur de la nación y con ello el Centro Histórico, tratando de lograr la Cuarta Transformación. De esto escribiremos más adelante.

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