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Modernización urbana, desventajas.

Jesús Tamayo

Habrá que recordar que la ciudad moderna surge de la revolución industrial que hizo posible que en los centros de población se multiplicaran los establecimientos industriales atestados de maquinaria que necesita de combustible para su operación. A poco, la ciudad moderna se convirtió en sinónimo de ciudad industrial, con ambiente gris y contaminado. Las industrias emiten gases que, hoy se sabe, alteran la atmósfera de la tierra y tienen numerosos e indeseables efectos en el clima global. Por otra parte, en las ciudades modernas, populosas y en crecimiento, la movilidad del individuo se reduce drásticamente dando lugar a su aislamiento.

INTRODUCCIÓN

Si bien esta nota trata sobre el agua y la ciudad, en particular explora su particular relación a lo largo de los tiempos.

EL AGUA. Sabemos que es ésta una sustancia cuya molécula está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O).

La palabra agua, generalmente, se refiere a la sustancia en su estado líquido, aunque esta puede hallarse en su forma sólida, llamada hielo, y en su forma gaseosa, denominada vapor. En la naturaleza se encuentra en sus tres estados: líquido fundamentalmente en los océanos; sólido (hielo en los glaciares, icebergs y casquetes polares), así como gaseoso (como vapor invisible) en el aire.

Los científicos nos dicen que la vida en el planeta tierra nació en el agua; y nosotros sabemos que el agua no sólo es vida sino que es un elemento esencial para mantener nuestras vidas. Somos casi 70% agua. El 65% del cuerpo humano está formado de líquido y la mayor parte de este líquido se encuentra dentro de las células (líquido intracelular). Necesitamos agua para vivir y, desde tiempos remotos, para producir alimentos

LA CIUDAD.  Llamamos ciudades a los asentamientos humanos que alcanzan mayor dimensión[1], y reconocemos como aldeas, poblados o pueblos a los asentamientos humanos menores a aquellos; los especialistas asignan rangos precisos de habitantes para diferenciarlos

[1] En los años sesenta del pasado siglo, el geógrafo francés Jean Guttman inauguro el término megaloópolis para referirse a las ciudades mayores de 20 millones de habitantes.

La relación del agua con los asentamientos humanos, las aldeas, los pueblos y las ciudades, data del principio de los tiempos.

ASENTAMIENTOS HUMANOS, ALDEAS, PUEBLOS Y CIUDADES. Para empezar, el agua hizo posible el nacimiento de las ciudades, éstas, en su origen fueron primitivos asentamientos, aldeas que con el tiempo devinieron en pueblos y ciudades.

La historia es antigua, hace 12,000 años, el hombre, entonces todavía cazador-recolector y nómada, inventó o descubrió la agricultura, ello tuvo importantes efectos: la producción agrícola le hizo necesario abandonar el nomadismo y surgieron así entonces los primeros asentamientos permanentes, pequeños poblados o aldeas siempre cercanas o junto al agua; era obligado, la agricultura necesita del agua.

Un efecto importante de esta llamada revolución agrícola fue que el hombre aseguró su alimentación y, además, la mejoró. Ello hizo posible el crecimiento de la población y así nacieron los primeros poblados o concentraciones humanas, y ya en 4,000 a.C. algunas aldeas crecidas devinieron en las primeras CIUDADES que conoce la historia humana. Es el caso de Uruk y Ur en Mesopotamia a las que seguirían muchas otras.[2].  En ellas nacieron, la rueda, el bronce, la escritura, los códigos legales, las escuelas, la religión, etc. Nació así la primera civilización hoy conocida. Desde entonces se observa un proceso globa de multiplicación de ciudades, llamado proceso de urbanización.

[2] Ya en ei inicio del tercer milenio (3000-2900 a.C. en la Sumeria de Mesopotamia se distinguía una docena de ciudades-estado (las señaladas y Umma, Kish, Lagash, Sippar, Nippur, Akshak, Larak, Adab, Bad-tibira y Larsa.

EN EL MUNDO PRIMITIVO, ciudades y ciudadanos, o si se quiere aldeas y aldeanos necesitaron del agua; estos últimos tomaban el agua de ríos o lagunas y la llevaban a casa en baldes (como aún se sigue hoy haciendo en algunos lugares de nuestro país).

De esos tiempos, se conocen los siguientes usos del agua: para el consumo personal y para cocinar alimentos.  (El fuego había sido conocido por el homo erectus 500 mil años atrás. Las vasijas de barro le permitían ahora cocer sus alimentos).

El aseo personal lo hacia el hombre en ríos o lagunas cercanas.

Y es importante apuntar que las excrecencias del hombre primitivo, las devolvía  a la naturaleza,  tiempo después utilizó “bacines” para llevarlas al exterior de su vivienda.  (Situación que llegó hasta tiempos medievales, pues fue hasta los tiempos modernos que el hombre utiliza el agua como vehículo portador de sus excrecencias.)  En efecto, fue en la modernidad que se dieron los “avances” al respecto que más adelante apuntamos.

En cualquier caso, Uno de los primeros retos que enfrentó el hombre del mundo antiguo fue el de acumular agua.

Ya alrededor del 2770 a.C., los egipcios construyeron una presa o depósito de agua de la que se tiene constancia histórica. Fue llamada Sad- El-kafara que significa “presa de los paganos”, se ubica 30 kilómetros al sur del actual Cairo, medía 14 metros de altura y tenía una longitud de 80 y 100 metros. El grosor de la cortina era de 98 metros en la base y 56 meros en la corona. Después de 10 o 12 años de construcción, una riada la destruyó parcialmente, antes de que fuese terminada. Se cree que esto sucedió porque la presa no contaba con un desvío del rio que evitara a la presa durante la construcción. [3]

[3] Tomado de “pioneros agua. Historia” www.

Más adelante, en el siglo III a.C., la civilización griega también ya contaba con depósitos de donde se abastecía. Este parece ser el objetivo de aquella invención de Arquímedes, (287-212 a.C.) que pasó a la historia como “tornillo”, artilugio para extraer mecánicamente agua de un cierto depósito.

Apuntamos antes que en el mundo primitivo el hombre recogía agua de ríos o lagunas cercanos y la llevaba a casa en su aldea en baldes.  A falta de depósitos cercanos, es claro que pronto fue necesario que la sociedad se organizara para traer agua a la aldea o ciudad desde fuentes relativamente lejanas.

A principios del siglo VII a.C., Senaquerib, rey de Asiria, mandó construir un acueducto que abasteciera a su capital, Nínive, con un recorrido de más de 40 kms. De entre canalizaciones. Conocido especialmente por sus obras de ingeniería y arquitectura, Senaquerib construyó una de las ciudades más importantes de la época.  Por la misma época, Ezequías, rey de Judá, construyó un acueducto que llevaba agua hasta Jerusalén.

Pero el sistema de canalizaciones de agua más extenso de la antigüedad fue sin duda el realizado por los romanos. El primero en construirse fue el Aqua Apia, que era un acueducto subterráneo de 16 kilómetros de longitud. El primero que transportaba agua sobre la superficie fue el Aqua Marcia, en la capital del imperio. Tenía una longitud de 90 kilómetros y fue construido en el año 144 a.C.  Diez acueductos suministraban agua a la antigua ciudad de Roma y la abastecían con alrededor de 140.000 metros cúbicos de agua al día.[4]

[4] Tomado de “pioneros agua. Historia” www.

Resuelta la disponibilidad del agua el mejoramiento de su calidad, su desalación y su potabilización fue un tema importante en el mundo antiguo, como lo es aún hoy. Así, en la Grecia clásica figuras como Tales de Mileto (623 a. C. – 546 a. C.) o Demócrito (460 a. C. – 370 a. C.) ya hablaban en sus escritos de desalación por métodos físicos, como hacer pasar el agua a través de la tierra, y no fue sino hasta Aristóteles (384 -322 a.C.) cuando se diseña la primera máquina para desalar el agua, una evaporadora. Esta servía a los barcos griegos para conseguir agua dulce en sus travesías.

Y no sería sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se instalarían las primeras plantas desaladoras y tendríamos que esperar hasta los años 60 para que se produjera el invento que revolucionaría la desalación de agua, la ósmosis inversa.[5]

[5]  Osmosis inversa Tecnología de membrana que permite eliminar la salinidad del agua.

Habrá que esperar hasta los siglos recientes, hasta la época moderna, con los efectos de la Ilustración, revolución industrial, para que, finalmente, en 1804 John Gibb lleve agua filtrada a Glasgow y en 1806 otros lleven agua sedimentada y filtrada a Paris. Poco después, en 1827 James Simplon inventará el filtro de arena.

Las redes urbanas de abastecimiento de agua, como las entendemos hoy día son todavía más recientes. Es hasta finales del siglo XIX que empezarán a usarse tuberías metálicas de manera generalizada en las ciudades y el agua corriente empiece a llegar a todas las casas. a finales del siglo XIX en Manhattan, las tuberías eran todavía, como en muchas partes del mundo, simpes troncos de madera perforados.[6]

[6] Tomado de “pioneros agua. Historia” www.

Por eso sorprende enterarse que la primera ciudad en la que se tiene constancia de un sistema de abastecimiento de agua, con baños públicos y agua caliente, sea la ciudad de Mohenjo-Daro (en el Valle del Indo, actual Pakistán); aunque hasta la antigua Grecia no encontramos sistemas complejos de abastecimiento, potabilización y distribución de agua análogos a cómo los entendemos hoy en día.[7]

[7] Tomado de “pioneros agua. Historia” www.

MODERNIDAD Y AGUAS RESIDUALES

Hemos apuntado que desde el inicio de la historia humana el hombre devolvía sus excrecencias directamente a la naturaleza, que hizo lo mismo en el mundo antiguo y durante toda la edad media. Fue hasta los modernos tiempos en que Inglaterra derrota a la Armada Invencible, en 1597, que el John Harrington (sobrino de Isabel I) desarrolla un primer inodoro (que no era más que un bacín cerámico adaptado a un asiento de madera perforado). Y será hasta 1775 que Alexander Cummings (relojero inglés) patente el flush toilett (inodoro que emplea el agua para dirigir los desechos a un pozo cercano). Este avance de la modernidad será adoptado casi globalmente en occidente e incrementará exponencialmente la demanda de agua que ya hacían los cada vez mayores asentamientos humanos. Recuérdese que ya en 1810, Londres, la capital imperial en el apogeo de su revolución industrial alcanzará la cifra de un millón de habitantes. A lo largo del siglo XIX, numerosas ciudades europeas seguirán su ejemplo. La modernización ha visto así nacer un problema típico de nuestros tiempos. Hemos creado las aguas residuales[8], es decir, agua que no podemos consumir ni emplear en la vida doméstica.

[8] Las aguas residuales son cualquier tipo de agua cuya calidad ha sido influenciada negativamente por actos humanos. Así, ellas incluyen las aguas usadas domésticas y los residuos líquidos industriales o mineros eliminados, o las aguas que se mezclaron con las anteriores.

Los flush toilettes de Cummings, conectados a los pozos a lo largo y ancho de Londres pronto acarrearon otro problema: la contaminación de tales pozos que causó una histórica epidemia de CÓLERA que diezmó a los londinenses y dio origen a la investigación epidemiológica del hoy famoso médico John Snow. La contaminación de los pozos dio origen también a “the Greal Stink” o “el Gran Hedor” o pestilencia que hizo huir a las autoridades locales y obligó a la construcción de una red de 1,183 millas de alcantarillas para interceptar las aguas crudas que fluían libres por calles y carreteras de Londres.  Primera red urbana de desagüe de aguas residuales que pronto fue ejemplo de otras similares construidas en casi todas las ciudades del globo.

La pregunta desde entonces era ¿Qué hacer con nuestras aguas residuales?

LA INTERCONEXION: Desde mucho antes el siglo XIX, las mayores ciudades regularmente contaban con una red de alcantarillado para desalojar de la ciudad las aguas pluviales. El alcantarillado más antiguo del que se tiene constancia histórica es el construido en la ciudad sumeria de Nippur, en Mesopotamia, alrededor del año 3750 a. C. Posteriormente, en Asia Menor y Oriente Próximo se utilizaron conductos cerámicos como es el caso de Creta en el año 1700 a. C. En la Grecia clásica se construyeron verdaderas redes de alcantarillado con canales rectangulares cubiertos con losas planas, denominados atarjeas, que a veces formaban parte del pavimento de las calles. A estas atarjeas afluían conductos secundarios formando redes de alcantarillado.

Las atarjeas fundamentalmente se dirigían a recoger las aguas de lluvia. Pero en las ciudades modernas, las aguas de origen humano comenzaron a conectarse al sistema de alcantarillado en 1815 en Londres, en Boston en 1833, y en París a partir de 1880.

Siguiendo el ejemplo inglés, desde el siglo XIX, muchas ciudades utilizan la red pluvial para desalojar también por ella sus aguas residuales, dando lugar a un volumen crecido de agua contaminada que desecha cada asentamiento urbano. así, un problema hoy a resolver es el aprovechamiento del volumen de agua que se desecha de las ciudades y, para aprovecharlas, primero habría que depurarlas.

En general existen dos tipos de sistemas de depuración, los naturales basados en el retorno del agua al suelo, con la intención de incrementar la producción agrícola, o bien los artificiales cuya meta es únicamente la depuración.

En Europa se ha utilizado el primer tipo de depuración natural en países como Alemania, con aplicación en una gran superficie en Berlín; en Francia, en donde en 1875 habían hecho un proyecto de depuración para las aguas de París, donde el procedimiento ya se estaba aplicando en la llanura de Gennevilliers, también en Reims y sobre todo en Inglaterra.

Los segundos sistemas de depuración, los artificiales, usan procedimientos mecánicos, físicos, químicos o mixtos.: procedimientos mecánicos, como la decantación o la filtración artificial; físicos, mediante el calor o la electricidad y químicos, añadiendo sustancias, como la cal o los permanganatos que permiten la coagulación y la precipitación. De entre todos ellos los más extendidos han sido los procedimientos químicos, que se pueden aplicar combinadamente con los mecánicos. Los ejemplos más significativos estaban operando de tiempo atrás en Londres y en Frankfurt sur-le-Mein. Los fangos que se producían se llevaban en barcazas a alta mar.

En el norte de nuestro país, recientemente (1975-1980) se ha experimentado con éxito la depuración natural de aguas residuales mediante pantanos . Es el caso de la Universidad Agraria Antonio Narro en Saltillo, Coahuila (400 alumnos), donde se ha construido para ello un pantano artificial.

Al llegar a este punto de nuestra revisión global de lo que ha sido la relación del agua con los asentamientos humanos no podemos menos que reflexionar sobre los errores humanos cometidos a lo largo del tiempo. El inicial fue el decidir el empleo de agua para deshacernos de nuestras excrecencias. Y, a mi ver, uno de los errores mayores y recientes es el haber conectado las aguas residuales al sistema urbano de desalojo de las aguas pluviales. Contaminando estas últimas innecesariamente.

Es el momento para reflexionar sobre la actual situación y buscar y encontrar alternativas o pautas económicamente posibles de mejoramiento

Todo lo anterior toma una dimensión particular si consideramos que uno de los problemas de nuestro tiempo es el llamado cambio climático que se acompaña de elevación de temperatura, desertificación en algunas regiones, deshielo ártico y antártico y también deshielo de los volcanes continentales, lo que significará reducción de escurrimientos hídricos y menor disponibilidad de agua en muchas ciudades. Es por tanto previsible la escasez de este líquido tan necesario para nuestra sobrevivencia. Incluso algunos prevén en el futuro guerras por el agua.

Hoy deberíamos estar recogiendo nuestras aguas pluviales sin contaminar para emplearlas en nuestras necesidades básicas.  Quizá sea necesario contar con dos redes urbanas de desague, la de alcantarillado para su posterior utilización o consumo y la red de agua residual para su depuración y posterior reutilización, incluso en la agricultura. Quizá sea todo esto más económico que no contar con agua.

Respecto del agua para la ciudad hemos encontrado formas para acumularla, depurarla y conservarla ¿podremos ahora enfrentar el reto de su recuperación?

Es urgente a mi ver, el corregir nuestros hábitos y conductas de desperdicio hídrico. No solo la situación que vivimos hace prohibitivos procedimientos como el llamado “fracking”, la urgencia llega también al nivel doméstico donde seguramente deberemos cambiar nuestros hábitos de aseo; hacer eficiente y breve el uso de la regadera, el lavado de manos y quizá utilizar inodoros en seco que están hoy en desarrollo en el Japón.

Para finalizar, nos preguntamos: ¿A dónde van nuestros desechos urbanos líquidos? ¿A la calle? a la barranca cercana? a la Red municipal de drenaje? a un campo de cultivo?  Caso de existir, ¿a dónde llega nuestra red de drenaje?

Según la UNESCO (2017), el 80% de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas, siendo este uno de nuestros grandes desafíos.

¿Qué dice la Ley al respecto? (ARTÍCULO 115 CONSTITUCIONAL)

III. Los Municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes: a) Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.


 

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